El mal puede tener muchas caras, incluso podría tener la tuya_Dea Stephani Herrera Cruz_1B


Mi historia se desarrolla un lunes por la mañana, aproximadamente hace un año, en el mes de octubre.

Esa mañana fría, la calle se veía vacía, caminaba con el sonido del viento de fondo, el mismo camino que recorría todos los días hacia la escuela. De repente comencé a escuchar el sonido de las llantas de un automóvil que se escuchaba cada vez más cercano, andaba lentamente como si me siguiera.


Fue de un momento a otro en el que sentí una presencia detrás de mí, siguiéndome ahora a pie. Enseguida paré mi caminata, pero no tuve el valor para voltear a ver qué había a espaldas de mi. De repente, unas manos me cubrieron los ojos, sentí una respiración en la nuca y me paralice por completo, no sabía qué hacer, ya no podía percibir sonido alguno más que el de los suspiros que escuchaba fuertemente.


Me tomó por sorpresa un movimiento brusco, mis pies ya no tocaban el suelo pues unas manos fuertes y pesadas me sujetaban, una del pelo y la otra me levantaba por debajo de los brazos, comencé a patalear. Sorprendentemente, aunque estaba siendo levantada, no podía percibir el cuerpo de la persona que me sujetaba; podía sentir que caminaba hacia algún lugar, que pronto intuí, era el automóvil de antes, sin embargo, sentía que solo estaba levitando en el aire. Los ojos no los podía abrir, estaban sellados, aunque sentía las manos en mi cuerpo sujetándome, aún percibía las manos cubriéndome los ojos.


Luego de unos minutos siendo cargada, me di cuenta de que el destino no era ningún auto. A este punto mi cuerpo ya había dejado de retorcerse y me había resignado a dejarme cargar, esperando el próximo movimiento. Pronto comencé a escuchar que los pasos que antes eran pisotones ahora caminaban sobre hojas secas y ramas caídas, sentí un escalofrío subir por toda mi columna vertebral mientras más nos adentramos al bosque.


De un momento a otro, percibí como era liberada del agarre, me sentí levitar por un momento, momento que terminó en un golpe seco contra el suelo y por el cual un dolor agudo me recorrió todo el cuerpo dejándome inmóvil. De pronto sentí un peso sobre mi, al estar boca arriba podía sentir como unas manos me apretaron  al pasto, el peso que sería cálido si fuera una persona se sentía frío y húmedo, como si una fuerte brisa me empujará hacia el suelo y me inmovilizara. 


De un momento a otro un suspiro helado me bañó el rostro, haciendo que por fin pudiese abrir los ojos. De inmediato el terror corrió por todo mi cuerpo cuando lo único que pude ver fueron unos enormes ojos amarillos sin pupilas que me miraban demasiado cerca del rostro, casi como si quisiera devorarme, una mirada que quedaría grabada en mi mente para siempre.


Un brinco fue lo que me hizo despertar, me encontraba sudando en mi cama, con la respiración acelerada y lágrimas en los ojos. Del susto inmediatamente me pare de la cama y corrí al cuarto de mi madre, convenciéndome a mí misma de que el dolor que sentía en la cabeza era parte de mi imaginación y no del golpe que me di en aquel sueño, intentado ignorar la brisa fría que sentí en la nuca al momento de pararme de la cama y sobre todo, haciendo caso omiso al sentimiento de que alguien me observaba con cada paso que daba.


Cuando por fin logré llegar al cuarto de mi madre la encontré saliendo del baño y dirigiéndose a su cama.


-He tenido una pesadilla- Le dije, insinuando así la petición de pasar junto a ella el resto de la noche

-¿Qué a sucedido?- Me preguntó

-Nada importante- Conteste, hasta cierto punto intentando convencerme a mí misma también. -Pero me preguntaba si podría dormir contigo solo esta noche- Añadí

-Claro cariño, sin problema- Me contestó


Enseguida, pero intentando lucir relajada, me adentre a las cómodas sábanas de su cama y me recosté aunque dormir fuese lo ultimo que quisiera hacer, realmente no creía poder cerrar los ojos sin pensar en aquella mirada de mi sueño. 


A los pocos momentos mi madre me acompañó en la cama, se recostó a lado mio pero guardando su distancia, lo cual me desconcertó un momento; quizá podía actuar como si no estuviera temblando por dentro, pero un abrazo de mi madre si que me ayudaría a estar más tranquila; por lo que no lo pensé mucho y fuí yo quien nos unió en un abrazo recostando mi cabeza en su pecho. De primer momento mi madre se tensó por completo y no me devolvió el abrazo, pero luego lo hizo, poco a poco me cubrió con uno de sus brazos y con el otro me acarició el cabello y lo olfateo, algo no muy propio de ella pero que decidí ignorar


Fue en ese momento en el que me di cuenta de lo heladas que se sentían las manos de mi madre, como si no corriera sangre en ellas. decidí ignorarlo y cerrar los ojos, pensando en cualquier disparate que no fueran las horribles imágenes que recordaba de mi anterior pesadilla. Mi madre comenzó a acariciar mi espalda, causando en mí escalofríos por sus helados dedos.


-Buenas noches- Me dijo mi madre, antes de retirar su mano de mi espalda y darse la vuelta.

-Buenas noches- Le contesté.


De repente un sueño profundo me consumió, sin siquiera darme tiempo de pensar en lo que había sucedido antes, me dejé caer a los brazos de morfeo.


Una sensación de humedad y ardor en la espalda me hizo removerme, mi cabeza dolía y tenía la sensación del pasto recorriéndome todo el cuerpo pero debido al dolor y mareo no lograba abrir los ojos, mis sentidos seguían dormidos. Poco a poco fui reaccionando, fui abriendo los ojos y una luz cegadora me iluminó, comencé a darme cuenta de que esa sensación de humedad y dolor que sentía en la espalda era por que algo estaba tirando de mis pies, arrastrandome lentamente por el frío suelo del bosque, no lograba aclarar mi vista, pero sin duda había algo conocido en la silueta que tenía en frente. 


No sabía si era la mano con la que me sujetaban de los pies, o si era el cabello largo y castaño que veía en el desconocido. Pero nada de eso importó cuando logré articular un pequeño quejido, fue casi un susurro que una persona normal no escucharía, pero que quien me tomaba había escuchado perfectamente. En ese momento todo me parecía un sueño, o más bien una pesadilla, una horrible pesadilla, eso lo confirmé en el momento en el que vi a la antes silueta sin rostro dirigir su mirada hacia mi.


Sentí como el aire dejaba de llegar a mis pulmones, por un momento me paralice por completo. La cara que me miraba desde arriba era de mi madre, pero sus ojos seguían siendo del brillante amarillo que había visto en mi sueño; me daban una mirada fría y tenebrosa. Mi “madre” me sonrió, pero no fue una sonrisa cálida como las que me daba siempre, fue una tenebrosa, vacía y depredadora, como si estuviera esperando para devorarme.


Temí por mi, temí por mis hermanas, ¿cuánto tiempo había estado bajo el mismo techo con esto acechándome? La verdad, es que conocer esa respuesta ya no tenían sentido, estaba perdida, solamente podía pensar en la posibilidad de que mis hermanas corrieran la misma suerte que yo.


El ente que tiraba de mí de pronto paró su caminata, me soltó los pies haciendo que estos colisionaran contra el suelo provocándome un gemido de dolor. Le vi acercarse a mí, poco a poco acercándose más a mi rostro, al mismo tiempo que las facciones que antes eran idénticas a las de mi madre, comenzaban a mezclarse con otras totalmente diferentes; con cejas rubias y negras al mismo tiempo, labios pequeños y grandes, la nariz cambiando de forma como intentando convertiste en alguien más.


En ese momento me di cuenta de que no podía confiar en ninguna cara conocida. Uno nunca sabe quien está esperando a que caigas dormida para atormentarte en sueños, o está esperando el momento perfecto para convertir esas pesadillas en realidad.


- ¿Y? ¿Aún quieres un abrazo de mami?- me dijo el ente mientas me sonreía.


Y esas fueron las últimas palabras que escuché en vida


Fin


Link del video de presentación del relato:

https://drive.google.com/file/d/1rjt7DUAsdEYfLuEwBwPp6u4_xJuPOjrM/view?usp=drivesdk

Comentarios

  1. En definitiva es una muy buena obra, me gusta la forma en como se detalla cada aspecto, desde la forma de sentir de la protagonista, hasta el escenario que esta a su alrededor, a parte que la trama es bastante interesante y es una lectura muy ligera y fácil de leer. Considero que una pequeña área de oportunidad es que tuvo un final muy apresurado o muy abrupto, pero nada que no se pueda mejorar. Felicidades, tienes mucho potencial :D

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  2. Muy buena historia y trama me agrada la manera en la que te va contando la historia y esto hace que te adent
    res más en ella , la forma en q
    ue describe cada detalle es muy bueno que hasta te hace sentir dentro del relato y también el temor de la protagonista..
    Cómo recomendación diría que pudo profundizar un poco más en el final para lograr un poco más de suspenso pero de resto considero que es una historia interesante y emocionante

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  3. Te comenta Andrea Botello del 1A.
    Fortalezas: El relato posee buena escritura, ortografía, coherencia, sintaxis y prototipos. Es uno de los relatos más completos que he leído y está bastante interesante.
    Subjetivamente pude sentir suspenso y terror al momento de leerlo, y el hecho de que vinculaste tu historia con momentos cotidianos hizo de mi experiencia lectora algo fenomenal. Me pareció muy buena la manera en que lo redactaste y me encanto el final.
    Áreas de oportunidad: El final fue algo apresurado y predecible(en cuanto a la mamá).
    Consejo: Sigue escribiendo y compartiendo tus historias, son geniales.

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  4. Te comenta David Fuentes del 1°A
    Fortalezas: El relato esta bastante completo, bien escrito, y en global la idea muy bien, la verdad no me quede con ninguna duda de la historia

    Áreas de oportunidad: No tengo ninguna sugerencia es un trabajo muy bueno
    Consejo: Vuélvete escritor

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